Vives en el País de la Piruleta. Madura. Decidiste colgar un cuadro, y, a pesar de no ser su dueño, no lo quisiste quitar. Pero tu síndrome de Peter Pan no te dejó ver la realidad, no supiste que no podías disponer de lo ajeno como si fuera tuyo. Y así, cuando se desató la Caja de Pandora, el cuadro empezó a llorar y el legítimo dueño lo cubrío con un velo para no perderlo. Ya no puedes mirarlo más, pero para tu desgracia, ahí sigue, delante de tus ojos, para que puedas ver día a día aquello que has perdido, y que ahora que lo has dejado de tener, comienzas a apreciar más que nunca. Cada vez que lo miras a través del velo sólo consigues ver el reflejo de tu llanto contemplando su asuencia. Y sabes que esto ha llegado a su fin, así que madura y desde la distancia cuida de que el cuadro no se rompa en el nuevo mundo en el que vive. Ya no existe el país de la piruleta, bienvenido al mundo real.
En el mundo real
La revolución de las 3D ya está entre nosotros. Sentarse en el cine con tus gafas para ver la película en tres dimensiones está a la orden del día. Y es que merece la pena pagar el plus de tres euros por ellas (eso sí, la próxima vez me llevo las que tengo, que tres euros son tres euros), porque cambia muchísimo la forma de verlo. Ir al cine vuelve a ser una experiencia única que, por ahora, no se puede reproducir en el salón de casa.
Y es que disfrutar de una película como Los mundos Coraline en la gran pantalla es un deleite audivisual, un mágico mundo creado por Henry Selick, quien supera, y de lejos, Pesadilla antes de Navidad. Pero como las comparaciones son odiosas, centrémonos en Coraline.

Los mundos de Coraline narra las aventuras de Coraline, una niña que se translada con su familia a una casa un tanto peculiar, ya que tiene una misteriosa puerta que conduce a un mundo paralelo, donde a simple vista todo es mucho mejor que lo que ella conoce. Pero sólo a simple vista… Y, como de costumbre, no revelo más del argumento, porque merece la pena disfrutar de la experiencia de ver Coraline, vivir los momentos de risa, tristeza y miedo (no se la recomendaría a un niño) que sientes al lado de la protagonista y dar una alegría a la vista gracias a los logrados escenarios y la excelente animación de la que goza esta película.
Y es que Coraline, por su inquietante y elaborado argumento, por su realización técnica y por la sensación que te deja al salir del cine, merece un lugar de honor en el mundo de las películas animadas.
Estrella Damm
Anuncio actual de Estrella Damm. La canción es del grupo sueco Billie the vision & the dancers.
Los tres cerditos griposos

La venganza es un plato que se sirve frío
Trasgu
El trasgu es un duende cojitranco, pequeñito, delgado, travieso y juguetón, con un agujero en la
mano izquierda. Tiene la piel negra u oscura, piernas torcidas, grandes uñas en las manos con dedos largos y delgados, boca descomunal, nariz aplastada y ojos brillantes y pequeños. Este duende presenta, siempre que no esté enfadado, una sonrisa burlona, se mueve a gran velocidad y da grandes saltos. Viste con blusón y sombrero de color rojo.
Por las noches se cuela en las casas si está el fuego encendido, y, según su estado de ánimo, se dedica a realizar tareas pendientes, limpiar, barrer y a colocar las cosas en su sitio si está de buen humor o a romper objetos, esconderlos o robarlos, ensuciar y glotonear por la
cocina si está malhumorado porque le han tratado mal. También se cuela en las cuadras del ganado, al que molesta despertando a los dueños de los animales por el revuelo y los ruidos. Los trasgus presumen de tener todo muy bien ordenado y limpio cuando están de buen humor.
Cuando quieren deshacerse de él, le extienden por el suelo linaza o mijo y se lo mandan coger, algo imposible para él dado el agujero de su mano, o le mandan blanquear la pelleja de un carnero negro, o traer un cesto lleno de agua. Entonces es cuando el trasgu, picado por no poder hacer nada, abandona por amor propio la casa para no volver a pisarla. Mudarse de casa no sirve, ya que el trasgu sigue a los dueños en el carro de la mudanza o caminando detrás de la recua con algún objeto olvidado por la familia, diciendo:
“Ya que todos vais de casa mudada,
también vengo yo con mi gorra encarnada”.
13ª Cita
Hay que aprender de los errores. No puedes vivir una vida eternamente protegido, ni una vida esquivando los obstáculos para no cometer errores, puesto que si no te estancarás y no madurarás.
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“Cuando crezcas descubrirás que ya defendiste mentiras, te engañaste a ti mismo o sufriste por tonterías. Si eres un buen guerrero no te culparás por ello, pero tampoco dejarás que tus errores se repitan
Paulo Coelho
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Jamal Malik, a punto de llevarse los 20 millones de rupias en la versión hindú del programa ¿Quién quiere ser millonario? es interrogado por la policía, acusado de haber hecho trampas. La película narra su historia de cómo este joven llegó a participar en el concurso, contrastando su participación en el juego con escenas de su pasado, las cuales explican por qué conoce la respuesta a cada una de las preguntas del juego.

Me gustó, y bastante, Slumdog Millionaire (que tiene cierto parecido con Ciudad de Dios en algunos aspectos), la historia está bien, pero la forma de estructurarla no me terminó de convencer, principalmente al principio, me ponía bastante nervioso que alternara, entre pregunta y pregunta, la infancia del chico para explicar por qué sabía la respuesta. Poco a poco esta película fue de menos a más y compensó esa pequeña decepción inicial. Aún así, me parece que está bastante sobrevalorada.
Opiniones